Si quieres ser el primero en enterarte de los nuevos artículos, suscríbete a nuestro Canal de Telegram.
Tras explicar en la primera parte de esta entrevista cómo vivió su participación en el USA Hockey National Player Development Camp, Fernando Maqueda dirige ahora la mirada hacia los desafíos que afronta el hockey hielo español.
El entrenador del SH Majadahonda y asistente de la selección española Sub-20 analiza el desarrollo de los jóvenes jugadores, la importancia de una mayor coordinación entre clubes y Federación, y reflexiona sobre algunos de los debates que marcan la actualidad de la Liga Nacional de Hockey Hielo.
Lejos de ofrecer recetas simples, Maqueda defiende un modelo basado en la continuidad, la formación y la construcción de estructuras sólidas que permitan al hockey español crecer de forma sostenible durante los próximos años.
«Salir fuera no es un mérito en sí mismo. No todo lo que está fuera es mejor.»
La selección española Sub-20
Como entrenador asistente de la selección Sub-20 tienes una visión privilegiada de los mejores jóvenes del país. ¿Cuál es el nivel real de la generación actual?
Tenemos buenas generaciones y están apareciendo jugadores que pueden llegar a ser importantes en el futuro. Pero todavía nos falta un mayor volumen de jugadores capaces de marcar diferencias cuando compiten en un contexto internacional.
Un indicador positivo es la cantidad de jugadores U16 y U18 que están saliendo a competir fuera de España. Ahora bien, ese dato solo tiene valor cuando realmente juegan en una liga de mayor nivel y dentro de un entorno adecuado para su desarrollo.
Salir fuera no es un mérito en sí mismo. No todo lo que está fuera es mejor. En algunos casos, jugadores españoles terminan en destinos que les ofrecen pocos minutos, pocos partidos, un rol secundario, una calidad de entrenamiento insuficiente o una competición que no mejora lo que ya tenían aquí. Algunas salidas se presentan como un paso adelante y, en la práctica, terminan siendo un paso atrás.
A veces las familias toman la decisión guiándose por el país, el nombre del club o la idea de que salir al extranjero siempre mejora al jugador. Pero antes de elegir un destino hay que analizar el nivel real de la liga, el número de partidos, la calidad de los entrenadores, el rol previsto, los minutos que tendrá, el entorno académico y cómo encaja todo ello dentro de su plan de desarrollo.
También debemos asumir nuestra responsabilidad. Los clubes y la Federación deberíamos ofrecer más orientación a los jugadores y a sus familias antes de que tomen estas decisiones. No basta con celebrar que un jugador se marcha fuera. Tenemos que ayudarles a valorar si el destino realmente le va a hacer mejor y tener la honestidad de decirlo cuando creemos que no es así.
Están surgiendo proyectos deportivos muy potentes en varios clubes y además la formación de academias de alto nivel como Next Level, Arok Academy o Next Generation Girls Hockey.
Dicho esto, no sería justo afirmar que estas generaciones son claramente superiores a las anteriores. Hemos tenido grupos muy competitivos y jugadores excelentes. Además, en categorías de formación el rendimiento depende bastante del peso de los jugadores de último año, y eso puede distorsionar la percepción del nivel real de una generación.
Por eso soy poco partidario de medir el estado del hockey español únicamente por el resultado de un Mundial. Cuando hablamos de desarrollo, la evaluación debe hacerse a largo plazo. El objetivo no es producir una buena generación puntual, sino aumentar de forma constante el número de jugadores preparados para competir internacionalmente.

¿Cuál es hoy el mayor reto del hockey español para competir internacionalmente: talento, preparación, estructura o continuidad?
La continuidad, sin ninguna duda, y la estructura que debe hacerla posible. Talento existe y la preparación de jugadores y entrenadores ha mejorado mucho. El problema es que todavía dependemos demasiado de generaciones concretas, de los jugadores que han podido formarse fuera o del entorno que cada uno encuentre en su club.
En definitiva, dependemos demasiado de factores que no controlamos. Y hay algo que debemos asumir con claridad, la selección no puede construir en unas pocas concentraciones lo que necesita desarrollarse durante una temporada completa.
Puede potenciar al jugador, darle un contexto internacional y ayudarle a rendir mejor, pero no sustituir el trabajo acumulado durante años en su club.
Lo digo también como entrenador de club, porque ahí se encuentra una parte esencial de la responsabilidad y es donde me corresponde asumirla diariamente.
El talento puede permitirnos realizar un buen Mundial.
La estructura y la continuidad son las que nos permitirán competir bien todos los años y, a partir de ahí, construir una selección sénior sólida.
¿Crees que existe suficiente coordinación entre clubes y selección para desarrollar a los jugadores o todavía hay margen de mejora?
Existe un margen de mejora enorme y probablemente sea uno de los aspectos estructurales en los que más podemos avanzar sin que el presupuesto sea la principal barrera.
Los clubes trabajan con el jugador durante toda la temporada y las selecciones disponen de unos pocos días. Ante esa desproporción, la comunicación debería ser continua y funcionar en ambas direcciones. El club debe conocer con claridad qué se pide al jugador en la selección y la selección debe saber en qué está trabajando ese jugador dentro de su club.
En Estados Unidos lo articulan a través de lo que llaman el player pathway, un camino de desarrollo compartido en el que clubes y Federación trabajan con criterios comunes y acompañan al jugador durante toda su evolución.
Esta temporada me gustaría contribuir, junto a los cuerpos técnicos de las selecciones y la Dirección Técnica, al desarrollo de un programa nacional más conectado con los clubes. Dentro de ese trabajo estamos valorando la incorporación de una estructura nacional de seguimiento U16.
No para seleccionar antes ni para buscar resultados prematuros. La finalidad sería conocer y acompañar antes a los jugadores y a sus familias, coordinar mejor su desarrollo con los clubes y preparar con tiempo su transición hacia U18, U20 y la selección sénior.
La selección nacional no debería aparecer solo cuando se acerca un Mundial. Debería formar parte del camino del jugador desde mucho antes, siguiendo ese principio de continuidad que pude observar en el modelo de USA Hockey.
«La selección no puede construir en unas pocas concentraciones lo que necesita desarrollarse durante una temporada completa.»
Los retos del hockey español
En pistas con aforos reducidos, como La Nevera de Majadahonda, ¿te preocupa que el sistema de pago por ver los partidos en internet pueda reducir la visibilidad del deporte o piensas que era un paso necesario para profesionalizar el producto?
En una pista como La Nevera, la retransmisión no es solo un complemento. Es la forma en la que nos ve gran parte del público. Mejorar la calidad cuesta dinero y entiendo que ese esfuerzo debe sostenerse de alguna manera.
El modelo puede tener sentido si permite ofrecer un producto mejor, pero también debemos vigilar que la barrera de acceso no reduzca la audiencia.
Lo importante es medirlo y valorar con datos cuánta gente nos veía antes, cuánta nos ve ahora y si realmente estamos haciendo crecer el hockey.

En los últimos días se ha denunciado el retraso en las compensaciones económicas a jugadores de la selección durante el Preolímpico. Como entrenador, ¿crees que el hockey español debe avanzar hacia una mayor profesionalización también en este aspecto?
Quienes representamos a España no lo hacemos por motivos económicos. Lo hacemos porque supone un honor y un orgullo, porque amamos este deporte y queremos contribuir a su crecimiento.
Dicho esto, una concentración implica pedir días en el trabajo, compatibilizar estudios, organizar la vida familiar y, en ocasiones, adelantar gastos personales. Por eso es importante que la parte administrativa funcione con la mayor claridad y agilidad posible. No tanto por la cantidad económica, sino porque elimina preocupaciones y permite que jugadores y técnicos se centren en aquello para lo que han sido convocados.
Entiendo que existen procedimientos complejos y trámites burocráticos que no dependen de una sola persona, y confío en que la Federación está trabajando duro para resolverlos.
En un deporte de nuestro tamaño no nos sobra energía para enfrentamientos. Jugadores, técnicos y Federación estamos en el mismo barco y compartimos un mismo objetivo, cuidar nuestras selecciones y hacer crecer el hockey español.
¿Hay algún aspecto del funcionamiento actual del hockey español que creas que deberíamos replantearnos cuanto antes aunque resulte incómodo?
Creo que deberíamos revisar con calma y seriedad el modelo en torno a los jugadores importados. Empezaría por lo positivo, porque lo hay. Un buen import eleva el nivel de la Liga, aporta profesionalidad y hace mejores a los jugadores que tiene a su lado.
No estoy en contra de este modelo. Nosotros mismos contamos con jugadores extranjeros y valoramos mucho lo que pueden aportar. John Wedin es un buen ejemplo. No solo contribuye con su rendimiento, sino también con sus hábitos, su profesionalidad y la influencia positiva que tiene en el vestuario y en la estructura del club.
Lo que me parece imprescindible es que todos los clubes compitamos bajo las mismas reglas y cumplamos las mismas obligaciones laborales, fiscales, administrativas y deportivas. Un marco claro y transparente protege a los jugadores, a los clubes y a la propia competición.
Hay otra reflexión de la que se habla menos y tiene que ver con cómo distribuimos nuestros recursos. Si una parte importante del presupuesto se destina a reforzar la plantilla sénior a corto plazo, conviene preguntarse qué inversión queda para la cantera, la formación de entrenadores, los porteros, el vídeo, la tecnología, la preparación física y las estructuras que sostendrán al club en el futuro.
Dentro de la legalidad, cada club puede elegir su modelo. El nuestro busca competir al máximo nivel sin renunciar al desarrollo del jugador nacional. Creo que el import debe complementar al jugador formado aquí, elevar los estándares y dejar un impacto positivo en el club y en la Liga cuando se marche.
Podemos mejorar la competición fichando bien, pero el futuro del hockey español dependerá de los jugadores nacionales. No podemos justificar la falta de nuevas ligas o de más partidos en categorías inferiores alegando motivos económicos y, al mismo tiempo, dedicar una parte importante de esos recursos a incorporar jugadores extranjeros.
No se trata de dejar de fichar imports. Se trata de encontrar un equilibrio que permita competir hoy sin debilitar el desarrollo de mañana. Si no invertimos también en formación, competición y estructuras, el modelo no será sostenible ni ayudará al crecimiento de los jugadores nacionales, de los clubes, de la Federación ni de la propia Liga a largo plazo.
Las diferencias económicas forman parte del deporte. Competir bajo normas distintas no debería.
«Las diferencias económicas forman parte del deporte. Competir bajo normas distintas no debería.»

El futuro del hockey español
¿Que esperas ver en el hockey hielo español dentro de diez años?
Me quedo con tres objetivos:
El primero es que ningún jugador con talento vea limitado su desarrollo por haber nacido en una ciudad sin una estructura adecuada o porque su familia no pueda asumir el coste de salir al extranjero. Hoy esos factores siguen condicionando demasiado el camino de muchos jugadores y es un factor de desigualdad que debemos combatir.
El segundo es que los entrenadores dispongamos de una formación más homogénea, con criterios compartidos y un lenguaje técnico común en todo el país. Es una de las principales conclusiones que traigo de Buffalo. Cuando los entrenadores comparten una dirección, planificación y método el jugador recibe un mensaje coherente durante todo su desarrollo.
El tercero es ver a nuestras selecciones nacionales consolidadas en el siguiente escalón del hockey mundial, con estructuras más profesionalizadas y unas Ligas más competitivas.
Por último, hay otro indicador que para mí tendría un valor especial, ver entrenadores españoles trabajando en ligas profesionales fuera de nuestro país. Exportar jugadores puede responder al talento individual, pero exportar entrenadores demuestra que el sistema de formación de un país funciona.
Después de todo lo vivido este verano, ¿con qué ilusión afrontas esta nueva temporada? Cuéntanos un poco cómo se plantea la nueva temporada el SH Majadahonda.
La afronto con muchísimas ganas y con cierta prisa por empezar a aplicar todo lo aprendido.
Lo primero que quiero es que nada de esta experiencia se quede solo en mi cabeza. Buffalo solo tendrá verdadero valor si consigo compartir ese conocimiento con toda nuestra estructura, con los entrenadores del club, con la Federación y con cualquier persona a la que pueda resultarle útil.
Respecto a Majadahonda, sabemos que nuestros principales rivales se están moviendo muy bien y construyendo plantillas potentes. Nosotros confiamos más que nunca en nuestro camino. Estamos reforzando el cuerpo técnico, dando continuidad al modelo y cerrando una incorporación importante en portería que se anunciará próximamente.
Llega tras la salida de Marco Hernández. Perdemos a un grandísimo portero, pero sobre todo a una persona excepcional y a un gran amigo. Le deseo lo mejor y sabe que en el futuro siempre tendrá las puertas abiertas.
Más allá de los nombres, queremos construir un equipo reconocible, con una identidad clara, principios de juego muy trabajados, profundidad para competir a cuatro líneas y capacidad para sostener nuestro nivel en los momentos que deciden los partidos.
Tengo mucha fe en la plantilla y, especialmente, en mis capitanes. Alfonso García, como referencia y ejemplo para todo el club. Luis Hernández, como apoyo constante y ejemplo de resiliencia. Y Álex Martín, por el carácter y la identidad que transmite al equipo. También confío plenamente en el cuerpo técnico que me acompaña, cuyo trabajo y apoyo son inestimables, y en un club que respalda este proyecto.
No podemos controlar lo que hagan nuestros rivales, pero sí cómo nos preparamos, entrenamos y competimos cada día.
¡Va a ser un gran año para el Oso!
