Corea del Norte, la IIHF y la geopolítica del hockey: una decisión que vuelve a abrir viejos debates y afecta a España

Imagen de @hockey.worldwide

Todo apunta a que Corea del Norte seguirá formando parte de la División II Grupo A del Mundial femenino de hockey hielo en 2027 pese a haberse retirado días antes del torneo disputado esta temporada en Eslovenia.

La noticia, adelantada por Hockey Worldwide, implica que la Federación Internacional de Hockey sobre Hielo (IIHF) habría considerado la ausencia norcoreana como un caso de fuerza mayor, evitando así su descenso automático. Las razones nunca fueron aclaradas oficialmente, aunque durante el campeonato circularon rumores sobre problemas logísticos, costes de viaje y posibles dificultades con los visados Schengen.

La consecuencia directa la paga Islandia. Las islandesas terminaron quintas con cuatro puntos, resultado suficiente para salvarse deportivamente, pero acabarán descendiendo igualmente a División IIB debido a la permanencia administrativa de Corea del Norte.

La IIHF y el difícil equilibrio entre deporte y política

El caso vuelve a poner sobre la mesa un debate incómodo para la IIHF: hasta qué punto las decisiones deportivas están condicionadas por factores geopolíticos.

La federación internacional mantiene suspendidas a Rusia y Bielorrusia desde 2022 tras la invasión rusa de Ucrania y el apoyo logístico bielorruso al conflicto. Oficialmente, la IIHF justifica la exclusión por motivos de seguridad y por la imposibilidad de garantizar el correcto desarrollo de las competiciones internacionales. La sanción se mantiene, como mínimo, hasta la temporada 2026-27.

Sin embargo, la situación genera críticas recurrentes por la aparente falta de uniformidad en la aplicación de criterios políticos dentro del deporte internacional.

Muchos aficionados señalan que otros países implicados en conflictos militares o bombardeos internacionales no han sufrido sanciones comparables en competiciones deportivas. Estados Unidos ha bombardeado distintos países durante las últimas décadas sin recibir suspensiones deportivas internacionales, mientras que Israel continúa compitiendo con normalidad pese al enorme señalamiento internacional existente alrededor de su política de genocidio hacia Palestina y sus bombardeos en Oriente Medio.

La comparación no es sencilla porque cada caso tiene contextos políticos, jurídicos y diplomáticos distintos. Además, ni la IIHF ni el Comité Olímpico Internacional aplican automáticamente sanciones deportivas por cualquier conflicto armado. En el caso ruso, también influyeron factores como la ruptura de la tregua olímpica reconocida por el COI y las tensiones de seguridad derivadas directamente de la guerra en Europa.

La inclusión de Bielorrusia en las sanciones ha sido justificada por su apoyo estratégico y territorial a la invasión rusa de Ucrania, además de su alineamiento político y militar con Moscú.

Un precedente incómodo para federaciones pequeñas

Más allá del componente político, el caso de Corea del Norte deja otra cuestión importante: la inseguridad competitiva que generan este tipo de decisiones administrativas.

En categorías inferiores del hockey internacional, donde muchas federaciones trabajan con presupuestos muy limitados, cualquier modificación en ascensos, descensos o composición de grupos puede alterar años de planificación deportiva.

Para países como España, que siguen intentando consolidar el crecimiento del hockey femenino internacionalmente, la estabilidad de las competiciones resulta fundamental. Cada plaza en las divisiones IIHF condiciona presupuestos, desarrollo de jugadoras y opciones reales de progresión.

Debido a esta decisión, España, compartirá el Grupo A de la División IIA con la propia Corea del Norte y Australia. Debido al cambio de formato, los partidos asegurados de la selección nacional serán contra los del Grupo B: Taiwan, Hong Kong y Eslovenia, y el enfrentamiento contra sus compañeras de grupo estaría reservado sólo a la hipotética participación en partidos decisorios (final/descenso).

El problema para la IIHF es evidente: mantener la neutralidad política absoluta resulta prácticamente imposible en el contexto internacional actual. Pero cuanto más excepcionales y difíciles de explicar parecen algunas decisiones, mayor es la sensación de arbitrariedad entre federaciones y aficionados.

Y el caso de Corea del Norte, aunque aparentemente menor dentro del hockey mundial, ha vuelto a abrir precisamente ese debate.

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