El Mundial femenino División I Grupo B disputado en Puigcerdà dejó una sensación difícil de resumir en una sola palabra. Hubo ilusión, ambiente, crecimiento, partidos de altísimo nivel y una grada entregada durante siete días de hockey internacional. También hubo tristeza deportiva, porque la selección española no pudo sellar la permanencia en su estreno en la tercera categoría mundial y regresará a División II-A en 2027.
Pero reducir el torneo únicamente al descenso sería injusto. España compitió, dejó una gran imagen y confirmó que el hockey hielo femenino nacional sigue avanzando a pasos firmes. El simple hecho de albergar este campeonato y pelear hasta la última jornada por seguir en División I ya supone una fotografía muy distinta a la de hace apenas una década.
La IIHF ya había señalado antes del torneo que España afrontaba en Puigcerdà su debut histórico en División I Grupo B tras el ascenso conseguido en 2025, en un campeonato que reunía a seis selecciones de gran nivel: Países Bajos, Gran Bretaña, Kazajistán, Corea del Sur, Letonia y la anfitriona España. El formato era claro: ascenso para la campeona y descenso para la última clasificada. La permanencia era el gran objetivo.
Una España valiente ante rivales de mayor rodaje
El combinado dirigido por Juan Bravo cerró el torneo con un balance de una victoria y cuatro derrotas, terminando en sexta posición y consumando el descenso. Sin embargo, la lectura va mucho más allá de la clasificación.
Como explicó Josep Padilla en su repaso radiofónico del campeonato en Puck Radio 2.0, España fue probablemente “la selección con más ganas y más actitud del Mundial”. El equipo nacional no tuvo quizá la velocidad, la técnica o la profundidad de plantilla de otras selecciones, pero sí una competitividad y una entrega que fueron reconocidas por todo el pabellón.
El estreno fue especialmente duro ante unos Países Bajos recién descendidos desde División I-A y con un nivel claramente superior. El 0-6 final fue demasiado castigo para una España que compitió mejor de lo que reflejó el marcador. Carolina Moreno sostuvo al equipo durante muchos minutos, pero la calidad neerlandesa terminó imponiéndose, especialmente en situaciones de superioridad.
La segunda jornada dejó uno de los momentos más emotivos del campeonato: el primer gol histórico de España en esta categoría, obra de Indira Bosch frente a Gran Bretaña. La pista estalló con ese tanto que abría la esperanza de la primera victoria, pero las británicas reaccionaron rápido y acabaron imponiéndose por 3-2, con Nicole Jackson firmando una actuación decisiva bajo palos.
Frente a Kazajistán llegó quizá el partido más equilibrado. Alba Gonzalo entró en portería y respondió con un gran encuentro, mientras Lidia Romero firmó uno de sus mejores mundiales y volvió a ser referencia ofensiva. España cayó de nuevo por un ajustado 2-3, en un duelo donde la sensación general fue que faltó algo de fortuna para transformar el esfuerzo en puntos.
El triunfo español llegó ante Letonia, manteniendo vivas las opciones de permanencia hasta el último día, pero todo quedaba pendiente del cierre frente a Corea del Sur. Allí, la derrota final acabó condenando a las anfitrionas al descenso, dejando el balance definitivo en la sexta plaza.
Países Bajos, el equipo más sólido
Si hubo una selección que transmitió sensación de superioridad durante toda la semana, esa fue Países Bajos. Llegaban desde División I-A y desde el primer partido dejaron claro que querían regresar de inmediato.
Padilla definía a las neerlandesas como un equipo que jugaba “a otra velocidad”, con pases precisos, mucha capacidad de transición y una estructura muy superior al resto. La portera Elin Gabriel fue una de las grandes figuras del campeonato, mientras Maree Dijkema terminó como mejor delantera del torneo con 10 puntos (5 goles y 5 asistencias).
Las neerlandesas acabaron campeonas y lograron el ascenso a División I-A, mientras Gran Bretaña fue subcampeona y Kazajistán completó el podio. Corea del Sur terminó cuarta, Letonia quinta y España sexta.
Nicole Jackson e Indira Bosch, nombres propios
El torneo dejó también varios nombres destacados. La portera británica Nicole Jackson fue elegida mejor guardameta del campeonato con un 93,96% de paradas, una media de 1,72 goles encajados y un shutout, siendo decisiva para el subcampeonato de Gran Bretaña.
En clave española, Indira Bosch fue reconocida como mejor defensora del torneo con 3 goles y 2 asistencias, además de firmar ese primer tanto histórico de España en la categoría. Un reconocimiento importante que resume perfectamente el crecimiento competitivo del grupo nacional.
Lidia Romero también volvió a dejar su sello con actuaciones de muchísimo nivel y varios MVP de partido, mientras Carolina Moreno y Alba Gonzalo sostuvieron al equipo en portería en momentos de máxima exigencia.
Mucho más que una clasificación
Puigcerdà respondió como sede. El Poliesportiu presentó un gran ambiente durante toda la semana, con una afluencia constante de aficionados, colegios y familias que convirtieron el campeonato en una auténtica fiesta del hockey hielo femenino.
Más allá del descenso, España sale reforzada. Hace apenas 15 años el desarrollo del hockey femenino nacional estaba todavía en una fase embrionaria; hoy el país compite entre las 25 mejores selecciones del mundo y organiza un Mundial de este nivel con naturalidad.
El camino en División I termina por ahora, pero no parece un final, sino una etapa más dentro de un crecimiento sostenido. Como señalaba Padilla, “ha marcado un hito para el hockey hielo femenino y para Puigcerdà”. Y seguramente también una base sólida para que el próximo ascenso no tarde demasiado en llegar.
