Imagen: Narradores de Jaca que la pasada temporada decidieron dar fin a su colaboración por desacuerdo con las condiciones de la nueva plataforma.
Ya se han publicado las actuaciones disciplinarias de esta semana e incluyen una nueva sanción dirigida a un club. En este caso, se refleja la decisión del Juez Único sobre el Quimeras de Valdemoro con Advertencia/Amonestación por la carencia de narrador en el partido del pasado 19 de septiembre. Aunque fuentes del club nos comunican que la falta de narrador fue debidamente justificada, es la primera sanción conocida por el incumplimiento del artículo 50 del reglamento de competiciones, que obliga al equipo local a proporcionar «como mínimo un Narrador para el streaming» — una labor que en casi toda la liga desempeñan voluntarios.

Además, al menos otro club ha sido receptor esta semana de una notificación que establece que el Juez Único decidirá sobre el mismo asunto. En este caso, fuentes de ese club nos indican que la propia notificación contempla las consecuencias que podría tener dicha ausencia de narrador. Son tres tipos de consecuencias las que el juez único puede aplicar:
- Advertencia / Amonestación. Al igual que ha sucedido con Valdemoro, se entiende que en el primer incumplimiento esta es la sanción que se aplicará, sin consecuencias efectivas en lo deportivo o económico.
- Sanción económica con cuantía de 300 a 600€ por partido.
- Sanción deportiva, con penalización sobre los puntos de la clasificación.
En el caso de esta semana, relativo a la LNHH, el narrador había avisado públicamente de que le iba a ser imposible compaginar la actividad con otras tareas que debía asumir durante el partido, incluso llegando a pedir ayuda a los narradores del equipo rival en directo en un programa de radio el día anterior. Además, la Federación era conocedora de que el club no contaba con micrófono y, aunque se realizó el pedido de uno nuevo con la previsión de que llegara a tiempo para el partido, esto no fue así.
Por si fuese poco, el propio narrador explicó en directo la situación en la transmisión simultánea del equipo visitante por la propia Fedhielo.tv (durante el segundo descanso) ya que en su feudo se disputaba al mismo tiempo el partido de la Liga Iberdrola, en el que se disculpó ante la afición «ya que se entiende que el destinatario principal de una narración es la afición visitante«. De nuevo justificó la ausencia en la tarea de la narración por estar cumpliendo la realización de fotografías de las niñas y los niños del club para el álbum de cromos de la temporada y la grabación y emisión en vivo de la presentación de las categorías oficiales para las redes sociales del club. Y es que dicho club tiene muy claras sus prioridades y «el aspecto social es lo más importante«, según declaraciones del propio presidente del club afectado, la misma noche del partido.
En este caso, el Juez Único todavía no ha decidido la sanción y se está en los plazos para la apelación correspondiente.
Lo que exige el reglamento
La base disciplinaria es el capítulo X del reglamento de competiciones de la temporada 26/27 (documento oficial, PDF):
Art. 49º. En Categoría Senior Masculino, Senior Femenino, U20, U18 y U15 se retransmitirán por streaming los partidos que se disputen en instalaciones con cámaras de autoproducción (AutomaticTV o similar).
Art. 50º. En Categoría Senior Masculino y Senior Femenino el equipo local deberá obligatoriamente proporcionar como mínimo un Narrador para el streaming (idealmente Narrador + Comentarista) y una persona de Control Marcador.
Art. 51º. En Categoría Senior Masculino y Senior Femenino el equipo local deberá obligatoriamente proporcionar a la RFEDH (Departamento de Comunicación) fotografías de calidad de los partidos.
La letra convierte en obligación exigible con sanción una tarea que, en la práctica, recae en voluntarios que en muchos casos aportan sus propios medios y recursos. El reglamento no prevé contraprestación, compensación ni coste cubierto: solo la exigencia que ya varias veces se ha transformado en amenaza y ahora, por primera vez en el caso de Quimeras, en amonestación.
La palabra de los narradores
“Nos oponemos a que los aficionados tengan que pagar por escucharnos en las condiciones actuales. Nos sentimos parte fundamental del engranaje de difusión de este deporte y no podemos avalar una medida que, en nuestra opinión, perjudica a la afición y no se corresponde con la realidad sobre el terreno.”
“No es ético ni viable cobrar a los aficionados por un producto que, a día de hoy, sabemos que no está a la altura. Esto podría generar frustración en la base social y dañar la imagen de la liga.”
La de este caso no es una voz aislada. Hace justo un año, los narradores voluntarios de Huarte, Jaca, Puigcerdà y Vitoria ya firmaron un comunicado —rechazando el cobro al público por un producto no profesionalizado y proponiendo un año gratuito de transición y precios acordes a la calidad— que este medio recogió en su día en la serie sobre el pay per view. El fallo de ahora llega, además, en una temporada en la que el plan gratuito de la plataforma ha desaparecido y los precios han subido (un 25% el partido suelto y un 37% el pase anual), como constatan los propios carteles oficiales difundidos por la federación:


También es digno de mención, que la propia Federación está incumpliendo su promesa de sacar una app multiplataforma que permita seguir los streaming en condiciones (actualmente es necesario el uso de navegador web en cualquier tipo de dispositivo). Incumplimiento que se suma al de no facilitar en tiempo real o, al menos tras el partido, las cifras de audiencia. Además se han reducido el número de dispositivos por cuenta de 2 a 1, y clubes como el Bipolo o el Tartalo siguen sin cámara instalada en sus pistas (Andorra es caso aparte porque lo gestiona su propia Federación), y son obligados a grabar los partidos con un teléfono móvil para remitirlo posteriormente a la Federación. Todavía no está garantizado el seguimiento de los penalties (una de las grandes quejas de los aficionados) por un fallo con la IA que hace el seguimiento de las jugadas, y tampoco se han añadido repeticiones de los goles, zooms más precisos, o la posibilidad de interactuar entre los espectadores mediante un chat que sí ofrecía youtube, como algunos de los reclamos que los aficionados han estado haciendo y han sido desoídos.
La aritmética del castigo
— SI ES AMONESTACIÓN: El Juez Único ha optado por la vía más leve del abanico, la amonestación. Queda sin responder la pregunta de fondo: qué se espera de clubes que no encuentran nadie que quiera realizar esa labor por más que lo busquen. Y queda el precedente: la obligación existe, se aplica control, y la siguiente horquilla no empieza en cero.
— SI ES MULTA: La multa de 600 euros equivale, a grandes rasgos, a la recaudación de 60 entradas vendidas para ese mismo partido en la pista. Es decir: el club habría necesitado llenar de pago 60 localidades para sufragar el coste de no contar con narrador disponible, recayendo el coste económico de la infracción sobre quienes sí van a la pista a animar a su equipo pagando su entrada.
— SI ES PÉRDIDA DE LOS TRES PUNTOS: El fallo deportivo es el escenario que buena parte de la comunidad considera aún más impensable: unos puntos ganados sobre el hielo pasan a decidirse en un expediente administrativo por una ausencia de narrador. Las consecuencias deportivas se sumarían al malestar ya existente, y entonces queda la pregunta: ¿qué deben hacer los jugadores para conservar lo que ganan en el hielo? ¿Renunciar uno de ellos a alinearse para sentarse a narrar?
Lo que sigue abierto
La sanción —cualquiera de ellas— no resuelve el problema de fondo que este medio viene documentando desde el salto de YouTube al pago: la obligación recae íntegramente en clubes y voluntarios, sin contraprestación conocida, mientras el producto que se exige alimentar encarece cada temporada.
El debate, lejos de cerrarse, sigue servido. Especialmente cuando el déficit del sistema de transmisión, documentado en el último Puck Radio con cifras oficiales, arroja un saldo negativo (para la temporada pasada) de 25.000€, que pareciera que la Federación está dispuesta a obligar a costearlo a los clubes (a esos a quienes en un inicio se les había prometido beneficios económicos de toda esta implantación).
