“No quiero ser solo un jugador que pasó por aquí, quiero dejar algo que dure” Ferrán Cobo (Entrenador de Quimeras)

El nuevo Head Coach de Quimeras de Valdemoro afronta su llegada al club con una idea clara: utilizar su experiencia en el hockey norteamericano y europeo para impulsar el desarrollo de los jóvenes jugadores españoles. Cobo compaginará su trabajo en los banquillos con su carrera como jugador, mientras comparte la dirección deportiva con Jean Cobo. Además, Leyre Villar hará lo propio con el equipo femenino en sustitución de Tina Lisichkova. El nuevo Head Coach del club madrileño habla con HockeyHielo.Net sobre su experiencia en Norteamérica, su metodología de trabajo, la formación de jóvenes jugadores y su visión para el hockey español.

Tu trayectoria te ha llevado desde México hasta Estados Unidos y ahora España. Mirando atrás, ¿qué aprendizajes consideras fundamentales en tu desarrollo como jugador y entrenador?

Los aprendizajes más fundamentales vinieron del rechazo. En momentos en los que creía tener cierto nivel, la realidad me demostró lo contrario. Eso me obligó a cambiar mi manera de entrenar, mi manera de ver el juego y mi disciplina. También aprendí a absorber lo mejor de cada persona que me rodeaba — compañeros, entrenadores, padres — sin ego. Esa capacidad de aprender y adaptarse es lo que realmente te lleva al siguiente nivel.

¿Qué aspectos del hockey norteamericano te gustaría trasladar al trabajo diario con los jugadores de Valdemoro?

Lo que más admiro del hockey norteamericano y más me frustra del europeo es la ausencia de dureza mental y física dentro del juego. Los árbitros aquí protegen demasiado y en el proceso destruyen el carácter competitivo que necesita un jugador para crecer. Conforme sube el nivel, sube la velocidad, el talento y la exigencia física — y hay que estar preparado para eso.

Más allá de la mentalidad, lo que más quiero trasladar es el rigor en los sistemas de juego y en los fundamentos individuales. En Norteamérica se trabaja con una precisión y una exigencia técnica que aquí simplemente no existe todavía. He jugado en Philadelphia, Minnesota y Wisconsin a nivel USPHL Premier, y la diferencia en cómo se entrena y cómo se enseña el juego es enorme. Eso es exactamente lo que traemos a Valdemoro — no como teoría, sino como algo que vivimos y que nos formó.

Quimeras ha destacado en su anuncio conceptos como profesionalismo, ética de trabajo y crecimiento individual. ¿Cómo se traducen esos valores a una sesión de entrenamiento?

La ética de trabajo y el profesionalismo no son negociables. No dependen de la motivación, del talento ni del estado de ánimo — están ahí siempre, especialmente cuando nada más lo está.

En cuanto a cómo se traduce en la pista — trabajamos con una estructura muy definida dentro del tiempo que tenemos disponible. Una hora de hielo y una hora de trabajo físico fuera. Cada minuto tiene un propósito. No hay calentamiento relajado ni tiempo muerto. Los jugadores aprenden desde el primer día que cada sesión cuenta y que los hábitos que construyan aquí son los que van a definir el tipo de jugadores que serán. El crecimiento individual es la consecuencia inevitable de aplicar esos principios con consistencia.

Compartirás el liderazgo deportivo con Jean Cobo. ¿Cómo se repartirán las responsabilidades y qué puede aportar cada uno al proyecto?

Jean y yo somos un equipo desde pequeños y eso se va a ver en la pista. Las responsabilidades fluyen de forma natural — un día uno carga más, otro día el otro. En cuanto a lo que cada uno aporta: yo soy un jugador más orientado a la dureza, los sistemas y la lectura táctica del juego. Jean tiene una dimensión más técnica e individual con los jugadores — y cuando hablo de técnica, hablo de un nivel que muy pocos entrenadores en España pueden ofrecer. Jean lleva más de ocho años siendo entrenado en power skating por el mismo coach que ha trabajado con jugadores como Auston Matthews y Matthew Knies. Esa base de patinaje que él trae al programa es algo que simplemente no existe en el hockey español a este nivel. Esa combinación entre mi lectura táctica y su especialización técnica es exactamente lo que este proyecto necesita.

¿Cuál consideras que es el principal reto en la formación de jugadores jóvenes hoy en día?

La gratificación instantánea. Los jugadores de esta generación quieren resultados rápidos y fáciles, y eso no existe en el hockey de alto nivel. Las cosas que valen la pena toman tiempo y trabajo — mucho trabajo. Eso lo verán desde el primer día en Valdemoro.

Hay algo más que en España se subestima enormemente: el comportamiento fuera del hielo. Lo que un jugador hace fuera de la pista se transfiere directamente a la unidad del equipo dentro de ella. Un equipo que no tiene disciplina fuera no la va a tener dentro, sin importar el talento que tenga.

Eso también lo trabajaremos.

Un problema técnico concreto que veo en los jugadores españoles de esta edad es el patinaje. La mayoría tiene una base débil en el manejo de cantos — y eso limita todo lo demás. La velocidad, el cambio de dirección, la capacidad de competir en las esquinas — todo depende de esa base. Es algo que abordamos directamente desde el principio.

En ocasiones se habla mucho del desarrollo técnico pero menos del aspecto mental. ¿Qué importancia tiene para ti la preparación psicológica en edad de formación?

Es fundamental. Un jugador que no está bien psicológicamente, sin importar su talento, no va a ayudar al equipo. Como entrenadores, nuestra responsabilidad es recordarles que son primero seres humanos y después jugadores de hockey. Esos aprendizajes los van a llevar el resto de su vida.

Yo mismo estuve lidiando con una enfermedad inmunológica a los quince, dieciséis y diecisiete años. Algunos entrenadores me empezaron a ver como menos. Pero fue exactamente esa adversidad la que me convirtió en más. Lidiar con eso me empujó a dejar de ser un jugador del montón y a exigirme de una manera que antes no conocía. Cuando un jugador está pasando por algo difícil, quiero ser el entrenador que entiende eso — no el que lo descarta.

“Cuando un jugador está pasando por algo difícil, quiero ser el entrenador que entiende eso — no el que lo descarta.”

¿Qué hábitos diferencian a los jugadores que alcanzan su potencial de los que se quedan por el camino?

Constancia y dureza mental, sin duda. Pero lo que realmente los diferencia es la pasión genuina por el deporte. Muchos jugadores están en el hockey por las razones equivocadas y eso se hace evidente en cuanto el nivel sube o los partidos se ponen difíciles.

Lo que yo he observado — tanto en mi propia carrera como en los jugadores con los que he trabajado — es que los que llegan tienen una manera muy específica de construir sus hábitos. No es solo entrenar duro. Es cómo estructuran cada día, cómo se preparan mentalmente antes de cada sesión, y cómo responden cuando las cosas no salen como esperaban. Eso es algo que trabajamos directamente en Valdemoro, aunque los detalles de cómo lo hacemos los reservamos para la pista.

¿Cómo abordas el desarrollo táctico y los sistemas de juego con jugadores en formación?

El desarrollo táctico requiere construir sobre una base sólida antes de añadir capas de complejidad. Con equipos en formación trabajo con sistemas que se adaptan a las capacidades reales del grupo — no tiene sentido implementar un sistema que los jugadores no pueden ejecutar todavía.

En zona defensiva tengo tendencia hacia el marcaje individual porque creo que enseña responsabilidad directa — cada jugador sabe exactamente de quién es responsable. Pero soy pragmático: el sistema se adapta al equipo, no al revés.

En cuanto a correcciones defensivas, trabajo con ejercicios específicos que he adaptado de metodologías de alto nivel, incorporando lo que he absorbido de entrenadores con experiencia en la NHL y añadiendo mi propia lectura del juego — algo que desarrollo constantemente estudiando hockey en todos los niveles. No revelo los detalles específicos de esos ejercicios porque son parte de nuestra metodología, pero el principio es siempre el mismo: repetición de calidad sobre cantidad, con feedback inmediato y corrección en tiempo real.

En zona neutral utilizo un sistema estructurado que prioriza el control del espacio y la transición rápida, adaptado a las características de nuestro grupo.

“Caballeros fuera del hielo. Guerreros dentro.”

¿Qué identidad te gustaría que tuvieran los equipos de Valdemoro sobre el hielo?

Caballeros fuera del hielo. Guerreros dentro. Que aunque no seamos el equipo más grande, el más rápido o el más talentoso, cada vez que un equipo rival nos enfrente sepa que va a ser una guerra. Que nos van a sufrir sin importar el día, sin importar cuántos seamos ni ninguna otra circunstancia.

“Caballeros fuera del hielo. Guerreros dentro.”

¿Qué necesita el hockey español para dar un salto adelante?

Necesita prioridad. El hockey sobre hielo no puede crecer si siempre está en el asiento de atrás. También necesita una capacitación seria — entrenadores, jugadores y árbitros — al nivel de lo que se hace en Norteamérica. El hockey europeo, en términos de metodología de desarrollo, está atrasado respecto a cómo se juega y se enseña el deporte hoy en día.

Y algo que muy poca gente habla: necesita entrenadores que hayan realmente vivido ese nivel, no solo que lo hayan visto de lejos. Hay una diferencia enorme entre saber cómo se juega el hockey de alto nivel y haber estado en esos vestuarios, en esos entrenamientos, contra esos jugadores. Esa experiencia no se puede simular.

“Esa experiencia no se puede simular.”

¿Qué tendría que haber ocurrido al final de la temporada 26/27 para que consideraras que este primer año ha sido un éxito?

Los trofeos, los partidos, las victorias y las derrotas no me importan. El éxito para mí es que los chavales puedan mirar atrás al inicio de la temporada y sentirse orgullosos de cómo han progresado, de cómo han luchado y de los jugadores en los que se han convertido. Si eso ocurre, el trabajo ha valido la pena.

Si dentro de unos años uno de tus jugadores llega a la selección nacional o a una liga profesional, ¿qué valores te gustaría que dijera haber aprendido contigo?

Que aprendió a trabajar de una manera absurda. No solo constante y dura, sino con una inteligencia y una metodología que probablemente fue de las cosas más difíciles que ha hecho en su vida. Que aprendió a poner al equipo por encima de sí mismo. Y que cuando más lo necesitó, tuvo un entrenador que supo escucharle y apoyarle. Eso es lo que quiero que se lleven.

Como jugador activo con ofertas de clubes profesionales europeos sobre la mesa, ¿por qué elegir este momento para comprometerte con el desarrollo de jugadores jóvenes en España?

Porque creo que puedo hacer las dos cosas al máximo nivel. Tengo ofertas sobre la mesa y las estoy evaluando con calma — el objetivo es seguir mejorando mis condiciones para el año que viene. Pero también creo que lo que estamos construyendo en Valdemoro es algo real, algo que puede cambiar la manera en que se desarrollan jugadores en España. Eso me importa. No quiero ser solo un jugador que pasó por aquí — quiero dejar algo que dure.

“No quiero ser solo un jugador que pasó por aquí — quiero dejar algo que dure.”

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