El Congreso anual de la IIHF celebrado en Zúrich ha dejado una de las decisiones más relevantes para el hockey sobre hielo internacional de los últimos años. A partir de 2028, las actuales Divisiones IA y IB del Campeonato del Mundo masculino desaparecerán como torneos independientes para fusionarse en una única División I de doce selecciones.
La noticia, adelantada por varios medios especializados y federaciones nacionales durante las últimas horas, supone un cambio estructural profundo en la segunda y tercera categoría del hockey mundial y tendrá consecuencias directas para la selección española masculina, que actualmente compite en la División IB (categoría que debería mantener en 2027 para verse afectada por estos cambios).
¿Qué cambia exactamente?
Hasta ahora, la estructura era sencilla: seis equipos en División IA y seis equipos en División IB. Los dos mejores de IA ascendían a la élite mundial y el último descendía a IB. En sentido contrario, el campeón de IB ascendía a IA y el último bajaba a División IIA.
La nueva propuesta aprobada por la IIHF unificará ambos niveles en una competición de doce selecciones. Según la información difundida por la Federación Rumana y recogida por distintos medios internacionales, los equipos se repartirán en cuatro grupos de tres selecciones cada uno, disputándose el torneo en dos sedes simultáneas.
La mecánica será especialmente novedosa. Cada grupo no jugará contra sus propios integrantes, sino contra los tres equipos del grupo emparejado. Es decir, los equipos del Grupo A se enfrentarán a los del Grupo B y los del Grupo C a los del Grupo D. Tras esos tres encuentros iniciales se establecerá una clasificación interna dentro de cada grupo.
Posteriormente llegarán unas eliminatorias que determinarán ascensos, permanencias y descensos. Los ganadores de las finales por el oro lograrán el ascenso a la máxima categoría mundial, mientras que el peor equipo de la zona baja descenderá a División IIA.
¿Por qué la IIHF apuesta por este formato?
La federación internacional lleva meses experimentando con nuevos sistemas competitivos en las divisiones inferiores. Durante la temporada 2025-26 ya se probó un formato similar en algunas categorías menores, sustituyendo parcialmente los tradicionales grupos de seis equipos por estructuras con cruces y eliminatorias.
La intención es clara: mantener el interés competitivo hasta el último día. En el sistema tradicional era relativamente frecuente que varias selecciones llegaran a las últimas jornadas sin opciones reales de ascenso ni riesgo de descenso. Con el nuevo modelo prácticamente todas las posiciones tendrán consecuencias directas en las eliminatorias posteriores.
La gran oportunidad para España
Desde una perspectiva española, la noticia puede interpretarse como una oportunidad histórica.
Actualmente, España se encuentra en la División IB, un escalón por debajo de selecciones consolidadas como Gran Bretaña, Italia, Francia, Polonia o Lituania. Para alcanzar la División IA, los españoles necesitan ganar un Mundial de seis equipos extremadamente competitivo, donde un mal partido puede arruinar todo el torneo.
Con la unificación prevista para 2028, España pasará automáticamente a compartir competición con todos esos países de la actual División IA. Según la composición actual de categorías, la futura División I reuniría a selecciones como Gran Bretaña, Italia, Francia, Polonia, Lituania y Estonia procedentes de IA, junto a Japón, China, Rumanía, Corea del Sur, Países Bajos y la propia España desde IB.
Esto significa que España podría enfrentarse cada año a rivales de un nivel superior sin necesidad de lograr previamente un ascenso deportivo. Una circunstancia que, aunque implique partidos más difíciles, también elevará la exigencia competitiva y la visibilidad internacional del programa español.
Más partidos de valor deportivo
Otro aspecto especialmente interesante es que el nuevo sistema elimina parcialmente la barrera entre IA e IB.
Hasta ahora, España podía pasar varios años consecutivos enfrentándose prácticamente a los mismos rivales: Corea del Sur, Países Bajos, China o Rumanía. La nueva estructura garantizará una rotación mucho mayor de adversarios y permitirá medir regularmente el crecimiento del hockey español frente a algunas de las selecciones más potentes fuera de la élite.
Para una generación que empieza a contar con más jugadores formados en Norteamérica, Escandinavia o ligas centroeuropeas, disponer de encuentros anuales contra países como Francia, Italia o Gran Bretaña puede convertirse en un acelerador deportivo muy relevante.
También aumenta el riesgo
No todo son ventajas.
La desaparición de la División IB también implica que España perderá un entorno competitivo donde tradicionalmente podía aspirar al ascenso. Si el nivel medio de la nueva División I se aproxima más al de la actual IA que al de la IB, mantenerse lejos de la zona de descenso podría convertirse en un reto permanente.
Además, el nuevo formato introduce un componente de eliminatorias que puede aumentar todavía más la importancia de pequeños detalles. Tres malos partidos en la fase inicial podrían condenar a cualquier selección a luchar inmediatamente por evitar el descenso.
Una decisión que puede redefinir el hockey europeo de segunda fila
La reforma recuerda en parte al antiguo sistema utilizado entre 2001 y 2011, cuando los escalones inmediatamente inferiores a la élite mundial ya funcionaban con formatos más amplios y múltiples grupos. Sin embargo, la nueva versión añade cruces y fases eliminatorias que buscan convertir cada partido en un encuentro decisivo.
Para España, el cambio supone entrar de golpe en una competición más prestigiosa y exigente. El reto será enorme, pero también lo será la oportunidad de acelerar el crecimiento de una selección que en los últimos años ha demostrado una progresión constante y que ahora se prepara para competir en un escenario mucho más ambicioso.
Si la IIHF buscaba sacudir el panorama internacional fuera de la élite, difícilmente podría haber encontrado una forma más radical de hacerlo.
