ChatGPT Image 19 abr 2026, 13_56_19

España compitió, sufrió y acabó descendiendo en su estreno en la División I-B del Mundial femenino de Puigcerdà

[Este tipo de contenido solo es posible gracias al apoyo de la comunidad. NO SEGUIREMOS SIN TI, necesitamos que apoyes el proyecto AQUÍ]

La selección española femenina de hockey hielo regresaba esta semana a la élite intermedia mundial con un reto enorme: debutar en División I Grupo B, hacerlo como anfitriona en Puigcerdà y medirse a selecciones consolidadas como Países Bajos, Gran Bretaña, Kazajistán, Letonia y Corea del Sur.

Después del ascenso conseguido en 2025, el objetivo era claro: competir, consolidarse y pelear por la permanencia. Pero el salto de nivel fue inmediato y muy exigente. España cerró el torneo con una sola victoria en cinco partidos, terminó en la última posición y consumó el descenso a División II-A para 2027, en un campeonato donde Países Bajos acabó logrando el ascenso a División I-A.

Un estreno durísimo ante la gran favorita

El debut no pudo ser más complicado. España arrancó el Mundial frente a Países Bajos, que acabaría proclamándose campeona del torneo, y sufrió una derrota contundente por 0-6 en el Poliesportiu de Puigcerdà.

Las neerlandesas marcaron territorio desde el primer periodo con un 0-3 inicial y no soltaron el control del partido. Fue un golpe duro, pero también una primera muestra del nivel físico, ritmo y eficacia que exigía esta categoría.

Gran Bretaña y Kazajistán: partidos que dejaron la sensación de oportunidad perdida

El segundo encuentro, ante Gran Bretaña, dejó mejores sensaciones pese a la derrota por 3-2. España reaccionó bien tras un mal arranque y consiguió competir de tú a tú durante buena parte del partido, pero el daño del primer periodo terminó siendo demasiado pesado.

Más dolorosa todavía fue la derrota frente a Kazajistán (2-3), probablemente el partido donde más cerca estuvo el combinado nacional de cambiar el rumbo del campeonato. España peleó hasta el final, generó opciones y mantuvo el duelo abierto hasta los últimos minutos, pero volvió a quedarse sin premio.

La propia Federación lo resumía como un “esfuerzo sin recompensa”, una frase que define bastante bien el torneo español.

La victoria histórica ante Letonia

Cuando el margen ya era mínimo, llegó el mejor momento del campeonato. España firmó su primera victoria en División I con un sólido 0-3 frente a Letonia, un triunfo importante tanto por el resultado como por el mensaje competitivo.

El equipo mostró madurez, disciplina defensiva y supo gestionar la presión de un partido que prácticamente era una final por la permanencia. Fue una victoria merecida y un premio al trabajo realizado durante toda la semana.

Además, supuso una pequeña recompensa para una generación que llevaba tiempo empujando por este salto competitivo y que necesitaba demostrar que podía ganar también en este escalón internacional.

La final por la salvación cayó del lado coreano

Todo quedaba pendiente del último encuentro frente a Corea del Sur. Era una auténtica final por evitar el descenso, pero España no consiguió rematar el trabajo y cayó en el partido decisivo.

La derrota dejó al combinado nacional en la sexta y última posición del grupo, certificando el descenso a División II-A apenas un año después del brillante ascenso conseguido en 2025.

En torneos cortos como este, los detalles castigan mucho: dos derrotas por la mínima, un inicio demasiado duro y la falta de gol terminaron marcando el destino del equipo.

Más allá del descenso, una base sobre la que seguir construyendo

El resultado final deja un sabor amargo porque el objetivo de la permanencia era realista y estuvo cerca. Pero también sería injusto reducir el torneo únicamente al descenso.

España volvió a poner al hockey hielo femenino en un escaparate internacional importante, Puigcerdà respondió como sede de Mundial y la selección demostró que ya no está tan lejos de competir con selecciones históricamente superiores.

La victoria ante Letonia, la igualdad frente a Kazajistán y varios tramos muy competitivos ante rivales de peso muestran que el camino no está equivocado, aunque todavía falte profundidad y experiencia internacional para sostenerlo durante cinco partidos seguidos.

El descenso duele, pero también deja una conclusión clara: esta selección ya no está para mirar de lejos la División I. Está para volver.

Y seguramente, volver mejor preparada.

Noticias relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *