Una Novela de David Jarne Díez
Pasión, sacrificio y los valores eternos del hockey sobre hielo en los Pirineos. Una historia que te atrapará desde la primera página.
La Historia
El termómetro marcaba seis grados bajo cero cuando Marcos Salcedo pisó el hielo por última vez como jugador junior. No lo sabía entonces. Nadie lo sabe nunca. La pista de Jaca olía a ese aroma inconfundible que solo conocen quienes han crecido entre vallas y patines: el frío metálico mezclado con el sudor de cientos de entrenamientos, el caucho quemado de los discos contra las tablas, y algo más, algo que no tiene nombre pero que los veteranos llaman simplemente “el hielo”.
Marcos tenía diecinueve años y un hambre que le roía las entrañas desde los seis, cuando su padre lo subió por primera vez a unos patines tres tallas más grandes y le dijo: "El hockey no se aprende. El hockey se sufre hasta que un día descubres que ya no puedes vivir sin él."
Pero el destino tenía otros planes. Una grave lesión entra en juego, a punto de arrebatarle todo lo que había construido. Ahora, Marcos deberá decidir si pelear por su sueño o dejarlo morir en el hielo.
Jaca y Puigcerdà
El clásico del Pirineo
Valores de hermandad
Amor por el deporte
Los Valores del Hockey
El hockey enseña que ningún jugador gana solo. En la pista, cada pase, cada bloqueo, cada sacrificio es un acto de confianza mutua que construye vínculos inseparables.
Los jugadores de hockey aprenden que los fracasos son peldaños hacia el éxito. Cada derrota esconde una lección, cada lesión es una oportunidad para volver más fuerte.
Representar a tu equipo, a tu ciudad, a quienes te precedieron, a quienes te seguirán. El hockey crea un sentido de pertenencia y compromiso que trasciende el deporte mismo.
El hockey exige entrega total. Entregar todo en la pista, sudar cada entrenamiento, sacrificar el cuerpo por el equipo... Son los valores que definen a los verdaderos campeones.
Respetar a los rivales, a los árbitros, a las reglas del juego. El hockey inculca una deportividad que va más allá de la victoria, valorando el juego limpio como máximo trofeo.
El hockey es emoción pura. La adrenalina del partido, el rugido de la multitud, el amor visceral por un deporte que se convierte en forma de vida.
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