«El hockey hielo exige una combinación única: resistencia de maratón, fuerza de un jugador de rugby y la concentración de un neurocirujano» Moisés Molina

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Durante casi tres décadas, la voz de Moisés Molina ha acompañado a varias generaciones de aficionados españoles al hockey hielo. Desde sus inicios en Canal+ a mediados de los años 90, pasando por Sportmanía, Digital+ y más recientemente Movistar+, Molina ha sido uno de los principales divulgadores de la NHL en nuestro país.

Nacido en Vancouver (Canadá), creció en plena cultura del hockey antes de trasladarse a España en su adolescencia. Años más tarde, su conocimiento del deporte y una buena dosis de atrevimiento le abrirían las puertas de la televisión deportiva, iniciando una trayectoria que le ha llevado a narrar más de dos mil partidos junto a su inseparable compañero Josean Redondo.

Coincidiendo con su reciente despedida de las retransmisiones, en HockeyHielo.NET hemos querido conversar con él sobre su historia, la evolución del hockey y el futuro del deporte en España. Además, hace apenas unas semanas entrevistamos también a su hija, la jugadora internacional Sara Molina, una de las pioneras españolas que ha competido en la NCAA.

Este es el testimonio de una de las voces más reconocibles del hockey televisado en España.


“Creces viendo Hockey Night in Canada…”

Naciste en Vancouver, una de las capitales mundiales del hockey. ¿Recuerdas cuál fue el primer momento o recuerdo que te hizo enamorarte de este deporte?

Los primeros recuerdos que tengo son obviamente en nuestra primera casa en Vancouver —St. Catherines, esquina con la calle 49—, las tardes de los sábados, con una televisión enorme, más mueble que pantalla la verdad, sintonizando la CBC para ver el mítico Hockey Night in Canada. Creces con ello…

El hockey desapareció de su vida durante años

Cuando llegaste a España siendo joven, el hockey hielo estaba muy lejos de la cultura deportiva que habías vivido en Canadá. ¿Cómo fue ese contraste?

Desafortunadamente, el hockey dejó de existir, desapareció para mí… Tienes que poner en contexto la época: finales de los ’70, principio de los ’80, no existía internet ni nada remotamente parecido. Me volqué totalmente en el deporte rey aquí, que es obviamente el fútbol. Acabábamos de llegar y el Mundial de España 1982 estaba a la vuelta de la esquina.

Lo poco que seguía de la NHL y del resto de competiciones norteamericanas era a través de publicaciones a las que estaba suscrito —Sports Illustrated y The Sporting News— y lo que escuchaba a través de la radio de la base aérea estadounidense de Torrejón de Ardoz.

La audición que cambió su vida

Tu llegada a Canal+ tiene casi algo de historia de película: presentarte diciendo que eras quien más sabía de NHL en España. ¿Cómo recuerdas aquel momento y qué sentiste cuando te dieron la oportunidad?

Lo afronté como algo en lo que no tenía nada que perder. Pensé que si realmente quería impresionarles en el proceso de selección, tenía que ser sobre todo atrevido y descarado. Mi objetivo era que me escucharan y comprobaran ellos mismos que no les estaba mintiendo.

Conseguí que efectivamente me hicieran una prueba. Metieron la cinta de uno de los partidos de la final entre Colorado Avalanche y Florida Panthers de 1996. La narré durante dos minutos, me pararon, me preguntaron si todo lo que estaba contando “era verdad”, me dieron las gracias y me dijeron que ya me llamarían.

Ese verano del ’96 nos fuimos a Vancouver a ver en directo la World Cup of Hockey, lo que era la antigua Canada Cup, y efectivamente, al regresar en septiembre, para mi sorpresa, me llamaron.

La voz del hockey para varias generaciones

Durante décadas has narrado partidos de NHL para varias generaciones de aficionados españoles. Mirando atrás, ¿eres consciente de que mucha gente descubrió el hockey escuchándote?

Sinceramente, no. Pero son, sois muchos y muchas personas, cercanas y lejanas, las que os encargáis de recordármelo. En las últimas semanas y sobre todo tras los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina que hicimos para nuestros amigos de Eurosport y HBO Max, mucho más.

Yo agradezco ese reconocimiento, pero lo cierto es que me abruma bastante cuando lo escucho.

El hockey moderno: velocidad absoluta

Has vivido la evolución de la NHL durante más de 30 años de retransmisiones. ¿Qué cambios te han impresionado más en el juego y en la propia liga?

La velocidad. La velocidad que viene propiciada por la evolución del jugador. El jugador de hoy en día se dedica al hockey en cuerpo y alma durante 365 días al año. Es un deportista absoluto, un atleta que cuida su cuerpo como tal.

El cierre patronal que borró del mapa la temporada 2004-05 marcó un punto de inflexión absoluto en la NHL y por ende en el hockey hielo. La eliminación de la línea roja y el permitir el pase de dos líneas, junto a una interpretación más estricta del reglamento por parte de los árbitros, hizo el resto.

El hockey español necesita independencia

También has sido una de las voces que más ha defendido el hockey hielo en España. Desde tu experiencia, ¿qué crees que ha cambiado en nuestro hockey desde que empezaste a comentarlo hasta hoy?

Un poco de todo la verdad. Desde cómo se entrena —dentro y fuera del hielo—, quién entrena y cómo se traslada ese mensaje por parte del director técnico o entrenador.

Los jugadores de hoy en día nada tienen que ver con los de finales de los ’90 o principio del milenio. Internet y en gran parte YouTube ha tenido un gran impacto en esto, para bien y para mal.

Luego, a nivel organizativo interno, sigo echando en falta un trabajo de desarrollo y promoción que no deja de sorprenderme aunque pasen los años. Debe ser mi ingenuidad.

Una pena que el hockey hielo no cuente con una federación propia y siga dentro de la Real Federación Española de Deportes de Hielo junto a otras modalidades que nada tienen que ver. Hasta que el hockey hielo no tenga su propia independencia dentro de su propia federación, poco progreso podrá hacerse.

Un deporte único

Si tuvieras que explicar a alguien que nunca ha visto hockey por qué es un deporte tan especial, ¿qué le dirías?

El hockey hielo es diferente y mejor que cualquier otro deporte que existe en el mundo porque exige una combinación única de talento y habilidades: la resistencia de un corredor de maratón, la fuerza de un jugador de fútbol americano o rugby y la concentración de un neurocirujano.

Los jugadores deben ejecutar maniobras a gran velocidad sobre patines con cuchillas mientras se deslizan por el hielo, administrando un desgaste físico que requiere sustituciones cada 45 segundos… mientras intentas evitar que el rival te decapite.

Y cuando un jugador de hockey se queja, es porque se ha hecho daño de verdad.

Más de 2.000 partidos narrados

A nivel personal, ¿hay alguna retransmisión o momento que guardes con especial cariño?

Muchas. Guardo con mucho cariño el recuerdo de nuestra primera vez con mi pareja de 30 años, Josean Redondo: un infame empate a cero entre New York Rangers y Florida Panthers en octubre de 1996.

También varias finales de la Stanley Cup. La primera que ofrecimos ya desde los estudios de Sportmanía en la Torre Picasso de Madrid, entre Washington Capitals y Detroit Red Wings en 1998.

Y la final que pierde Vancouver en casa ante Boston en el séptimo partido, por razones evidentes. Es complicado destacar alguna después de más de 2.000 partidos contados junto a Josean…

El orgullo de ver a su hija en el hockey

Hace poco entrevistamos a tu hija Sara. ¿Qué se siente cuando la pasión que uno tiene por el hockey termina transmitiéndose también a la siguiente generación?

Mucha satisfacción, sin duda.

Como padre y como alguien que conoce el hockey desde dentro, ¿qué sentiste al verla desarrollar su carrera en este deporte?

Por la forma y por la manera, no puedo sentir más que muchísimo orgullo, admiración y respeto. Siempre supo lo que quería y decidió salir de su zona de confort muy joven.

Primero se fue a Canadá con 17 años para jugar junior durante dos temporadas, terminar bachillerato y después consiguió que un entrenador de una universidad en Vermont se fijara en ella y la reclutara para jugar en la NCAA.

Todo ello con una pandemia de por medio. Lo que iban a ser cuatro años se convirtieron en cinco, pero terminó graduándose en Sports Management, Business & Marketing. Todo lo que ha conseguido lo ha hecho por ella misma. Trabajo, sacrificio y mucha tenacidad. Es una crack.

La despedida

Después de tantos años narrando hockey en televisión, llega el momento de despedirse en directo. ¿Cómo viviste ese instante?

Con sentimientos encontrados y un serio conflicto emocional. Veníamos de dos semanas y media de intensidad enorme retransmitiendo 21 partidos en 18 días en los Juegos Olímpicos de Invierno para Eurosport y HBO Max.

No fui consciente de lo que significaba hasta que regresamos a la redacción de Tres Cantos. Ahí te das cuenta de la realidad: que te queda una semana para convivir con gente con la que has trabajado durante 30 años.

Además había que seguir preparando partidos, porque cada retransmisión requiere trabajo previo. Intenté que la emotividad no afectara a la manera de trabajar ni a cómo contar los partidos.

Un privilegio de 30 años

Mirando hacia atrás, ¿qué significa para ti haber dedicado tantas décadas a contar este deporte?

Todo. He sido un privilegiado. Convertí mi hobby en mi profesión. Este oficio me ha permitido a mí y a mi familia realizar sueños que jamás habría imaginado. Estoy muy agradecido a todos los que hicieron posible que esta aventura tuviera un recorrido de 30 años.

Y mirando al futuro del hockey español, ¿qué te gustaría ver?

Independencia. Una federación propia que vele exclusivamente por los intereses del hockey hielo.

Cómo le gustaría ser recordado

Si dentro de unos años alguien habla de Moisés Molina en el contexto del hockey en España, ¿cómo te gustaría que se recordara tu papel?

Con un: “Sí, aquel que narraba junto a Josean Redondo la NHL en la tele”. Con eso me daría por satisfecho.

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