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La jugadora formada en el Club Gel Puigcerdà sigue dando pasos firmes en su crecimiento deportivo. Desde Suecia, donde compite esta temporada en la segunda categoría femenina, Indira Bosch atendió a Puck Radio 2.0 para repasar su actualidad, su evolución como defensa y el gran objetivo que asoma en el horizonte: el Mundial femenino que se disputará en casa, en Puigcerdà.
De Puigcerdà a Suecia: crecimiento constante
A sus 20 años (1,80 m y 85 kg), Indira representa a la perfección el nuevo perfil de defensa moderna: potente físicamente, con capacidad ofensiva y cada vez más protagonista en la generación de juego. Tras formarse en el Club Gel Puigcerdà, dio el salto al hockey sueco, uno de los entornos más exigentes de Europa.
Actualmente milita en el SSK (Södertälje SK), en la Division 1 femenina, organizada por regiones. “Aquí a las defensas nos piden mucho más que ser conservadoras. Tenemos que subir, crear juego y generar goles”, explica. Una tendencia que también se observa en las grandes competiciones internacionales y que confirma la evolución del hockey femenino hacia un juego más dinámico y veloz.
Su equipo ha logrado clasificarse para los play-offs, donde buscarán dar un paso más antes de que la atención se traslade definitivamente al calendario internacional.
Rutina de alto rendimiento
La exigencia diaria en Suecia es máxima. La jornada de Indira comienza a las seis de la mañana y combina entrenamiento en hielo, trabajo específico individual, gimnasio y estudios universitarios de fisioterapia.
“Aquí tenemos que estar concentradas todo el tiempo. No hay momentos de desconexión. Se nota mucho más compromiso en cada entrenamiento”, señala. Una mentalidad claramente profesional que refleja su ambición: el hockey no es un hobby, sino su proyecto de vida.
La adaptación no ha sido solo deportiva. El invierno sueco, con escasas horas de luz, supuso un reto en sus primeros meses. “Te levantas de noche, vas a clase de noche, vuelves de noche… El sol se echa de menos”, reconoce. Aun así, la integración ha sido total: estudia en sueco y comparte vestuario con jugadoras de hasta once nacionalidades distintas.
Una defensa con impacto internacional
En los últimos años, Bosch ha acumulado medallas y reconocimientos individuales con la selección española. Ha sido una de las defensas más productivas del equipo nacional, destacando incluso como la que ha hecho más goles y puntos en competición internacional en temporadas recientes.
Su crecimiento coincide con la consolidación de España en torneos mundiales de categorías inferiores y sénior organizados por la IIHF. La experiencia adquirida en Suecia puede ser determinante para el siguiente reto colectivo.
Objetivo: Mundial en casa
El gran aliciente de la temporada será el Campeonato del Mundo femenino División II B que se disputará en Puigcerdà, en el Poliesportiu de Puigcerdà, una instalación histórica para el hockey hielo español.
Para Indira, el regreso tiene un componente emocional evidente: “Tengo muchas ganas de volver a tocar el hielo de Puigcerdà. Desde que me fui no he jugado allí. Y jugar un Mundial en casa es algo especial”.
Pero más allá del factor sentimental, su discurso es ambicioso: “No me gusta ir a un Mundial con la mentalidad de aguantar la división. Hay que ir a ganar. Si estás en una categoría es porque has demostrado que puedes competir ahí”.
La diferencia ambiental también será un punto a favor. Acostumbrada a pabellones suecos con mayor capacidad pero público más silencioso, destaca el empuje del aficionado ceretano: “En España se anima todo el partido. Se nota muchísimo. No te sientes sola en ningún momento”.
Puigcerdà, siempre presente
Pese a su integración en Suecia, Puigcerdà sigue siendo casa. La cultura de hockey en la Cerdanya, el apoyo constante de la grada y el vínculo con el club que la formó siguen marcando su identidad deportiva.
Con play-offs en Suecia y un Mundial en casa en el horizonte, Indira Bosch afronta meses decisivos. Su evolución simboliza el salto cualitativo de una generación que ya no solo compite fuera, sino que se forma en entornos profesionales para devolver ese crecimiento a la selección española.
El hielo de Puigcerdà volverá a verla patinar. Esta vez, con la experiencia internacional en la mochila y la ambición intacta.
